El error más habitual que me encuentro: la Transformación Digital NO es crear un departamento de IT, o eliminar el papel, o implantar un CRM, o crear una red de comunicaciones, etc.

Todo esto, y muchísimo más, son o pueden ser las consecuencias de un trabajo estratégico o de planificación que conduce a que la empresa sepa qué quiere hacer, por qué lo quiere hacer y el alcance de las herramientas y recursos de los que dispone para hacerlo.

Hace años me dedico a enfocar la transformación digital de las empresas con una estrategia fácil, accesible.

A ninguno se nos escapan los siguientes hechos:

Hecho nº 1. La tecnología que nos rodea impacta en todos nosotros como individuos, ya sea en nuestra manera de comunicarnos, o en nuestra manera de informarnos o en nuestra manera de relacionarnos.

Hecho nº 2. Todos somos clientes de alguien, y como clientes, somos personas:

·      Más informadas,

·      Más exigentes,

·      Más conectadas,

·      Más reflexivas

·      Y más infieles

Hecho nº 3. Esto NO es neutro para la empresa. O bien es una amenaza, o bien es una OPORTUNIDADhttps://www.linkedin.com/embeds/publishingEmbed.html?articleId=7187638115367698026&li_theme=light

Pues bien,

La Transformación Digital es el proceso que toda empresa debe iniciar o consolidar para hacer los CAMBIOS necesarios para obtener el MEJOR PROVECHO de este nuevo CONTEXTO DIGITAL que estamos viviendo, de acuerdo con sus CAPACIDADES

Así que estamos hablando del nuevo contexto digital que deberemos entender, de hacer cambios, y de hacerlos de acuerdo con nuestras capacidades.

En definitiva, perseguimos, antes de iniciar ningún proyecto tecnológico,

·    Que la empresa defina perfectamente en qué le afecta este mundo de constantes cambios, con qué alcance y a qué velocidad,

·    Que la empresa identifique las «armas» con las que cuenta para un proceso de transformación y que sea capaz de definir las que necesitará,

·    Y ser capaces de definir una estrategia digital y una lista de necesidades a cubrir con ayuda de la tecnología.

En pocas palabras, construir desde los cimientos una “estructura” que funcione.

A partir de entender este esquema de trabajo, hay muchas herramientas y dinámicas que podemos hacer para que los proyectos que se aborden tengan sentido empresarial y recursos adecuados:

·      Velocidad del cambio

·      Planificación de Escenarios

·      Mentalidad digital

·      Taller JTBD

·      Test de fricción

·      Procesos

·      Taller de capacidades

·      Etc.

Al finalizar el proceso, sabrás con certeza:

·      De qué hablamos cuando hablamos de cambio,

·      Cómo me va a impactar

·      A qué velocidad

·      Si la Dirección está o no comprometida,

·      Si el equipo humano con el que cuento puede o no acometer proyectos de transformación

·      Cómo son los procesos de la empresa

·      Qué quiere mi cliente

·      Qué le ofrece mi empresa

Toda esta información se incorpora a la estrategia de empresa y, en ese momento, es cuando se proponen proyectos específicos alineados con todo lo anterior.

Proyectos que, a título de ejemplo, pueden estar:

·      Centrados en el cliente. Mapeos, customer journey, etc. Facilitar la vida de nuestros clientes.

·      Centrados en procesos. ERPs, indicadores, etc. Para mejorar mi inteligencia de negocio

·      Centrados en el conocimiento y aprendizaje. Buscando alguna ventaja digital y empezando a almacenar datos

·      Centrados en el ecosistema o plataforma

·      Centrados en los datos

·      Etc.

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